Pero, ¿quién es esa Elena Garro?
Mujeres del cuento
Como ya comenté en la edición 0 de nuestro periódico “A Quemarropa” de la Semana Negra voy a hablar de las escritoras que, a lo largo y ancho del mundo, han dedicado su conocimiento, talento y energía a narrar sobre cuentos, sobre esa línea fina y, a veces desdibujada, entre realismo y ficción, cotidianeidad y terror.
Voy a empezar por el inicio, por la raíz del asunto, y a dar algunas pinceladas sobre el llamado “Boom Latinoamericano”. Entre 1960 y 1970, se inició el llamado “Boom” de la escritura en América Latina como respuesta a una serie de acontecimientos políticos, como la Revolución Cubana o la dictadura en Chile de Pinochet. Jóvenes autores (y autoras) del momento, armados con plumas y papeles, se pusieron a dar rienda suelta a su imaginario y, de algún modo, paliar una sed experimental, tan cultural como política. Sus textos se caracterizaban por los saltos en el tiempo, diferentes voces narradoras, un sinfín de personajes diferentes, y puertas abiertas entre la realidad y la ficción. Todo ello, para dar carpetazo a los ya polvorientos textos de realismo que azotaban la escena editorial.
Y ahí es donde nace el “realismo mágico”, el género del “boom” que mezcla lo tradicional y cotidiano con sucesos irreales y mágicos. Pero, ¿quiénes fueron esos autores que cruzaron charcos y montañas dándose a conocer con este “petardazo” editorial? Para sorpresa de nadie, autores varones. Se asume que empezaron con el género autores como Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa… extendiéndose en el tiempo con Juan Rulfo, Miguel Ángel Asturias o Manuel Puig. No vamos a negar la evidencia del talento, pero sí vamos a rebuscar dónde estaban ellas, las autoras.
En 1953, antes de ese llamado “Boom Latinoamericano”, una Elena Garro de 37 años escribe su primera novela, “Los recuerdos del porvenir”, guardada en un cajón hasta 1963, año en que decide publicarla. Relegada a la sombra de su (por aquel entonces) marido Octavio Paz, que acogota y limita su creatividad, no recibe en vida el reconocimiento que se merece. En el resto del globo terráqueo apenas es nombrada y mucho menos leída. Sin embargo, su “colega” de profesión Gabriel García Márquez, tras publicar en 1967 “Cien años de soledad”, además de conseguir un éxito inmediato y mundial, recibe el apodo de “padre del realismo mágico”. Os insto aquí y ahora a que leáis ambas novelas y echéis cuentas.
Si Elena Garro estuviese hoy dando un paseo por la Semana Negra, acudiría a las 20:30 a la carpa “La Palabra” para ver la presentación de la novela “Bailaréis sobre mi tumba” de Alba Carballal, acompañada por Noemi Sabugal.