‘Asturias’, el himno que se desborda en las gargantas
Lleno total en el primer acto de la Semana Negra. La Carpa del Encuentro se quedó pequeña ayer para escuchar a Chus Neira, José Braña y Víctor Manuel, presentados por Miguel Barrero, como previa a la proyección de Asturias, el viaje de una canción, el documental de la TPA que trata de rehacer, a la inversa, el camino seguido por nuestro himno oficioso. Este fue largo y tortuoso, con trazas de auténtica epopeya, según explicó Víctor Manuel ante la atenta mirada del Presidente Adrián Barbón y otras autoridades que quisieron sumarse al acto tras el corte de cinta que abrió la espita a la XXXVII Semana Negra.
Todo comenzó en 1970. O, en realidad, unos años atrás, cuando Pedro Garfias, un salmantino ‘adoptado’ en Córdoba, escribió su letra, dedicada a una tierra que jamás había pisado pero sí conocido por medio de los testimonios de dos mineros huidos a México tras la represión de la Revolución del 34. El poeta ya no vivía cuando a Víctor Manuel le leyeron aquel poema en el restaurante El Hórreo, regentado por la familia de otro exiliado ilustre: Belarmino Tomás. «Iban recitándomelo y a mi me crecía el nudo en la garganta», reconoció. «Me fui al hotel y a la mañana siguiente ya estaba la música hecha». La canción, sin embargo, no pudo grabarse hasta 1976. «Me pedían que quitase aquello de: millones de puños gritan… y no acepté».
Casi cuatro décadas más tarde, tras un éxito arrollador que convirtió esta canción en una de esas que construyen el imaginario social de un país, Neira y Braña decidieron volver a hacerlo: cantar el Asturias «desde la distancia, como fue escrito». Se armaron de una terna de músicos tan talentosos como diferentes entre sí (Chus Pedro, Marisa del Valle Roso, Nacho Vegas y Leticia Baselgas) y se fueron al sur, «polvo, sol, fatiga y hambre» para grabar en el estudio de Paco Loco. El resultado se pudo ver ayer, en nuestra Carpa del Encuentro, a las 23.00 horas. Y emociona. Como remató el mierense antes de recibir, de manos de Miguel Barrero, la Rufa de este año, en el Asturias «hay vida, hay resistencia, hay poesía, hay sangre». Y se desborda, vaya que sí, y a cada paso.