Pequeñas historias que serán grandes

El 26 de agosto de 1990, en la pedanía de Puerto Hurraco, tuvo lugar el crimen por antonomasia de la España profunda: los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo, armados con escopetas y tras décadas de tensiones con la familia Cabanillas, con sus hermanas Luciana y Ángela como instigadoras, acabaron con la vida de nueve personas (entre ellas, dos niñas) en un baño de sangre que recuerda todo aquel quien conoció este caso por medio de la prensa. Pero, ¿cómo nos lo contaron? A esa pregunta trata de responder Puerto Hurraco, el espectáculo del horror (Ediciones B), de Luis Roso. Presentado por Paco Bescós, el autor afirma que lo hicieron como si fuera «una tragedia lorquiana, con mentiras, medias verdades, exageraciones» y, sobre todo, «abusos periodísticos». Incluso dio nombres: Margarita Landi y Juan Madrid.
Se llegaron a publicar libros antes del juicio y se generó una ficción deshumanizando a víctimas y criminales. «Muchas de las crónicas que contienen mentiras o barbaridades se publicaron a los pocos días del crimen», nos contó Roso: fue, dice, una previa a lo que sucedió, en 1992, en Alcasser. Entonces sí nos dimos cuenta de la telebasura que se formó en torno al caso; pero no así con Puerto hurraco. Incluso en 2004, la película El séptimo día de Carlos Saura termina «con la matanza» tal y como la contaron los medios, pero no los informes policiales, «a ritmo de copla». «Imaginaos un atentado de ETA en que se haga una película mostrando a las víctimas en la calle, sangrando, muriendo, a ritmo de copla». Increíble, ¿verdad? Pues reflexionemos.

Los recuerdos de una vieja artista retirada en Capri en los años 50 del pasado siglo son el hilo argumental de Mañana seguiré viva, de Marta Pérez-Carbonell, que presentó con Leticia Sánchez Ruiz. La soledad deseada de la diva no impide que esta sea «una novela de personajes, más que de atmósfera», cuenta su autora. Un ramillete de seres que, a lo largo de la vida de una mujer de vida poco convencional, han entrado en su vida muy azarosamente. Y, aunque «esos traspiés parece que nos desvían del camino», sin embargo leyendo descubriremos que el problema es que «no hay ningún camino».
Aplicable a la literatura lo mismo que a la vida. Todos esos seres solitarios sin lazos de sangre que acaban acompañándose toda la vida, como Milko, con quien la actriz guarda una relación inversa a lo que los usos de la época distinguían: él la cuida a ella. Inusual para las mortales de su tiempo, pero no para las divas que, como Lola tuvo a su Golosina o La Más Grande a Juan de la Rosa, siempre marcharon por una tercera vía. ¡Y olé! Pero más allá de la trama, la pregunta estaba en el aire y la acabó formulando una espontánea de público: ¿habrá algo de Javier Marías, a quien Pérez-Carbonell dedicó su tesis, en Mañana seguiré viva? Y sí, claro, por ejemplo «que la trama no avanza a un ritmo vertiginoso sin que exista una reflexión de lo que está ocurriendo», o incluso citas que los amantes marianos o mariescos (ya saben que en la Semana Negra somos mucho de inventar definiciones) agarrarán al vuelo. «Ojalá te guste y veas a Marías», finalizó Pérez-Carbonell. Nos gustará, los veremos a ambos y gozaremos, gozaremos mucho. Seguro.

A continuación llegó el turno de Rosas muertas, de Malenka Ramos, que presentó junto a un Luis Roso no sabemos si ya recuperado de la firma que siguió a Puerto Hurraco. Creíamos que no, porque no paraba de beber agua, aunque parece que la cosa iba más bien por el calor contra el que, armada de un ventilador portátil, luchaba denodadamente Malenka Ramos. La autora no puede negar que es más asturiana que las manzanas. «Vamos a morirnos todos», nos espetó como recibimiento antes de pasar a explicar el argumento de su novela negra, que nos lleva a Puerto Castro, un pueblo costero en el que aparece el cadáver de una mujer.
Desde entonces aparecerá en escena un matrimonio mal avenido y toda una serie de personajes con los cuales el lector se verá obligado a preguntarse quiénes son los buenos y quiénes son los malos. Sirve en la ficción que escribe Ramos, sirve, como vimos hace una horita nada más, en la investigación de Roso. Otra coincidencia más que une a ambos autores: parece ser que los dos son escritores anárquicos, aunque, eso sí, Malenka Ramos tiene «una pizarra», como la de las comisarías de las pelis, para organizarse. Así, ¡imposible que salga nada mal!

El talentu mozu ye’l vertebrador de la mesa redonda Jóvenes escritores construyendo Asturias, un alcuentru al rodiu de los premios Asturias Joven: Gonzalo Llamedo Pandiella, vencedor na estaya de poesía, Iyán Caldevilla Rodríguez, na de narrativa, y Huga Montes, en Testos Teatrales. Moderaos pol director xeneral de Mocedá, les moces y mozos tuvieron la oportunidá de presentar les sos obres, asoleyaes pola editorial Trabe.
Llamedo, autor de Venir de Marte, lleó dalgunos de los poemes d’un poemariu qu’aborda «una cuestión más introspectiva, que ye l’análisis de la propia identidá, sobre too de la orientación sexual y de les etapes a lo llargu de la vida». Iyán Caldevilla faló de los doce cuentos que conformen Panexíricos pa los qu’escaecieron volver, a los que xune la muerte, entendida como una semilla «pa que la vida pueda volver». Per últimu, Huga Montes, autora de Rambalín, una obra de teatru «politica y social, con fondu y con intención», sobre’l popular xixonés, que, por ciertu, sedrá’l protagonista el prósimu miércoles 8 de xunetu de la mesa redonda Caso Rambal. 50 años después, na que tamién participará Huga. Talentu a raudales y munchos años per delantre pa desendolcalo. ¡Bravo!

Y, con Custodio Pérez, llegó la revolución. El autor granadino, famoso en el mundo entero tras sus intervenciones en La Revuelta, no soltó la sonrisa ni un solo minuto, encantado de estar en la Semana Negra, «el sueño de cualquier escritor del género ‘noir’». Vino a presentar, con nuestro Óscar como maestro de ceremonias, la trilogía Andalucía negra (Planeta), una serie de tres historias criminales investigadas por los inspectores Gutiérrez Gómez. Dos policías «muy normales», contados con una escritura también muy cercana, y que se enamoran muy rápido. Demasiado, para algunos lectores. «¿Pero es que acaso la gente no se enamora rápido?», protestó Custodio. «¡Si quedas en el Tinder para tomar un café y no quedas para tomar café!». Pues oigan, tiene toda la razón. Custodio no parece incómodo con la fama, que le sobrevino como una tempestad, ni tampoco con la literatura, que no le cansa y en la que es muy prolífico. Ya está preparando la siguiente novela negra, así que prepárense. Las risas, pero también la ternura y la genialidad de las historias normales, seguirán.

A la hora a la que empezaba el fútbol, los últimos mohicanos siguieron resistiendo en la Carpa del Encuentro para arropar a Javier Bardón con su Ana contra Gürtel, presentada por esta misma servidora de ustedes. Psicólogo social de profesión, su contacto con Ana Garrido, la mujer que destapó el caso Gürtel tras observar muchas irregularidades, cada vez más graves, en el ayuntamiento de Boadilla del Monte en el que trabajaba. «A ella le removía mucho y prefirió, en su día, no hacer su historia pública, pero conmigo ya se sentía preparada», decía Bardón. «Ella pensaba que para ella podía ser terapéutico».
Si a ella la ayudó, a nosotros, como sociedad, mucho más. Porque Ana contra Gürtel narra la poco conocida historia de los pequeños casos de corrupción, la del día a día, la que nunca vemos o normalizamos. «A mi me gusta diferenciar la corrupción que copa titulares en los periódicos y la de baja intensidad», afirmaba. «Te invitan a conciertos, a una sala VIP, te ponen el primero en el hospital… una corrupción de poca monta, pero por algo se empieza». Por ahí se empezó y fíjense: el mayor caso de corrupción de la historia reciente de España, y, como pago para la mujer que lo denunció, la ruina y la muerte civil. Guárdenselo dentro. Eso es este país.

Y llegó’l turnu de pesllar la programación, non ensin antes maraviyanos con Mil Venecies, la hestoria cola que Guti del Río y Álex Castrillo algamaron col XVII Premiu Alfonso Iglesias de Cómic en 2025. La so presentación fou una d’eses histories dignes de ser cuntaes nes memorias de la Semana Negra, porque va tovía dos semanes nun sabíemos que diba ser. Pero Miguel Barrero sacó’l cómic de la pila de llibros pendientes, somorguióse nes páxines de Mil Venecies, acabólo nuna hora y dixo: esto tien que tar na Semana Negra. Asina qu’equí tamos, cuntando la historia d’una muyer «normal, pero que sí que tien aventura nesa vida que parez tan normal». El guionista Guti del Río, fíu d’Olvido, la protagonista de la obra, recordó cómo decidió cuntar la historia de so madre al dase cuenta de qu’esta fuera importante pa muncha xente,
Una obra llarga pa los estándares del Alfonso Iglesias, a la que nun sobra nin una páxina, que salió gracies a la sistematización de Guti, como bon informáticu, que llegó a facé-y a Álex, el so sobrín, un Excel coles páxines qu’había que dir sacando selmana tres selmana. Salió bien y por eso, entá y contraprogramaos pol partíu de fútbol, tenemos nesti certamen a Mil Venecies, tan necesaria esta obra. Desplicólo meyor que naide Miguel Barrero pa pesllar l’actu. Como director de la Semana Negra, cunta que tolos años-y entruguen «¿qué vais trayer importante esti añu?», entendiendo por importante «nomes famosos». «Y ta mui bien que vengan tolos grandes nomes de la lliteratura española, pero cuido pa min que lo que más satisfacción-y da a un festival ye descubrir coses que col pasu del tiempu se revelen como grandes. Mil Venecies ye un llibru importante, que puede tener un percorríu mui ampliu inclusu fuera d’Asturies. Dientro d’unos años podréis dicir que tabeis na presentación de Mil Venecies mientres que tol mundu taba viendo el fútbol». Nin una coma que quitar.