Humor, clases, lutano… y huesos que desvelan misterios

Empezó ayer la jornada de AQ con una mesa redonda en torno a Sindicatos y populismo de derechas en Europa, organizada en colaboración con la Fundación Juan Muñiz Zapico, asociada a Comisiones Obreras de Asturias, en la que su director, el también geógrafo, escritor, montañero y experto en patrimonio histórico industrial, Toño Huerta, moderó a un nutrido grupo de especialistas formado por Fernando Lezcano, actual presidente de la Fundación 1º de Mayo y persona de larga y profunda trayectoria en la dirección del CC.OO.; María Pallares, responsable de juventud de Comisiones Obreras en Asturias, y el profesor de sociología e investigador de la Universidad de Oviedo Holm-Detlev Köhler, coordinador entre otros del libro Asturias. El declive de una región industrial (Trea).
Entre todos abordaron cómo y cuál debe ser la respuesta del sindicalismo de izquierdas ante el auge de los movimientos y partidos de extrema derecha en buena parte de Europa, tema protagonista también del libro colectivo Sindicatos y populismo de derechas en Europa, recientemente publicado por la colección 1º de Mayo. Un tema nada fácil, pues en su mayor parte estos nuevos y no tan nuevos movimientos de derechas ponen constantemente en tela de juicio la legitimidad de los derechos actuales de los trabajadores, conseguidos principalmente gracias al esfuerzo de organizaciones sindicales históricas, como la propia Comisiones.
No son pocos los políticos populistas que están intentando erradicar los sindicatos o al menos minimizar su papel en los entornos laborales y profesionales actuales. A veces, incluso recurriendo a la violencia, los insultos y las calumnias. Una actitud agresiva que obliga a repensar las nuevas estrategias y acciones que los sindicatos deben adoptar, no solo para resistir los ataques de estos implacables enemigos, sino para recuperar también la confianza de los trabajadores y trabajadoras, antes de que se rindan a las vacías promesas de una derecha extrema tan populista como autoritaria, vinculada generalmente al capitalismo neoliberal y las grandes empresas.

De la más rabiosa actualidad política y sindical, saltamos a nuestro lejano pasado medieval, con la como siempre entusiasta guía de Luis Artigue, quien se encargó de introducir, ensalzar, elogiar y elevar a los altares al veterano novelista, periodista, ensayista y viajero, habitual también de la Semana Negra, Juan Pedro Aparicio, quien vino a presentarnos su nueva novela histórica, Zafadola. Espada de la dinastía (Eolas), segunda entrega de sus ambiciosos Episodios nacionales del siglo XII, que iniciara en 2024 con la anterior El Sueño del Emperador.
Aparicio nos introduce aquí en el entorno semilegendario pero profusa y eruditamente documentado por el propio autor, del intento quizás condenado al fracaso de antemano de formar una pacífica alianza entre el rey cristiano o mejor dicho Imperator totius Hispaniae Alfonso VII de León, y el último monarca heredero de los reinos andalusíes del valle del Ebro, Zafadola. Entrambos, en tiempos de cruzadas, conquistas y reconquistas a cuales más violentas, fanáticas y sangrientas, entamaron un proyecto de espacio geográfico y de poder común, basado en la unión, el respeto y la paz entre musulmanes, cristianos y judíos, que venía a desafiar así incluso el poder de Roma.
Un breve momento en el que fue posible una España diferente, tolerante y abierta, pero que no llegará a ser a causa de las intrigas pontificias y los juegos de poder entre diferentes facciones y personajes, que este Episodio nacional del siglo XII evoca partiendo de las Leyendas españolas del escritor gaditano liberal José Joaquín de Mora, y por el que desfilan caracteres fascinantes como Elamín, el culto hijo de Zafadola, o hasta el famoso trovador francés Marcabrú. Una vez más, Aparicio combina rigor histórico e interés literario, sin decepcionar a los amantes de la mejor novela histórica y sin que falten moralejas que aplicar también a la actualidad.

Siguiendo hacia atrás en el tiempo, le llegó el turno a una nueva entrega del Aula SN, en colaboración con la Universidad de Oviedo, que corrió a cargo de la profesora Belén López Martínez, recientemente nombrada decana de la Facultad de Biología de la Universidad de Oviedo, experta en antropología física, arqueología antigua y medieval y paleopatología, autora del libro Los pobladores del antiguo Reino de León: Antropometría, Paleodemografía y Paleopatología (Universidad de León), con el que obtuviera el Premio Mariano Rodríguez en 2001.
Bajo el epígrafe de Lo que queda del cuidado: una historia humana escrita en hueso, con el acompañamiento de un profuso material gráfico que puso a prueba los estómagos de más de un asistente, creando una atmósfera peculiar, entre la fascinación científica, el morbo y el puro y duro repelús, López Martínez ofreció una clase magistral de patología forense histórica y antropológica, fundamentada en la paleopatología. Es decir: el estudio de las enfermedades humanas a lo largo de la historia a través de los restos óseos conservados y encontrados por paleontólogos y arqueólogos.
Como si de una trama detectivesca se tratara, seguimos los cambios en las dietas alimenticias, las costumbres culinarias, la organización social y familiar, la aparición de enfermedades víricas y contagiosas y hasta el sorprendente cuidado de enfermos y personas con discapacidades en épocas remotas utilizando huesos, cráneos y esqueletos a veces deformes, como piezas de un rompecabezas aparentemente macabro, pero en realidad capaz de iluminar áreas tan oscuras de la ciencia y de la historia como la supuesta extinción de nuestros antepasados neandertales o la forma en que se extendieron imparables enfermedades como la lepra o la sífilis. Una charla para estómagos fuertes, que fortaleció también nuestro intelecto y conocimiento del ser humano a través de los siglos.

Menos mal que después de esta experiencia no por fascinante menos dura, le llegó el turno al humor, la risa y la diversión. Haciendo precisamente chistes sobre huesos y esqueletos, subieron al escenario de AQ los escritores y caricatos impresentables Luis Artigue y Julio Rodríguez, también conocidos como Los Dos Chiflados (The Two Stooges), para presentar la nueva novela negrocómicogrotesca del segundo: Pirelli al rojo vivo (Pez de plata), nueva aventura o más bien desventura de Pirelli, ese émulo castizo en vena picaresca del Dortmunder de Donald Westlake, que nos presentaran también ambos aquí en su primera aparición: El gran Pirelli, hace más de un lustro.
Antinovela negra, como casi la indefinió Artigue, mientras tanto él como Julio se repartían tortazos y porrazos metafóricos emulando a Punch & Judy, Pirelli al rojo vivo, subtitulada al estilo más tradicional y folletinesco La maldición del diamante, pone a su protagonista, recién salido del trullo (ambiente bien conocido del autor aunque no por los motivos que estarán ustedes imaginando), en un difícil aprieto, al encontrarse en casa con un famoso y maldito diamante, recién hurtado del Museo del Prado por un antiguo compañero de celda. La única manera de librarse del muerto (que esta vez no es solo metafórico) y evitar volver a la sombra, es hacer justo lo contrario de lo que hacen los ladrones en su sano juicio: dar un golpe bien planeado pero a la inversa, para devolver la joya a su lugar de procedencia. Novela pues de robo perfecto invertido, que su autor quiso bautizar como Pirelli´s Eleven, de lo que le disuadió su editor (a quien definió con un mote muy poco inclusivo y nada políticamente correcto que les ahorramos escuchar), seguro de que los posibles lectores no reconocerían la broma por alusiones… ¿Se equivocaba? ¿La han pillado ustedes? Se admiten apuestas.
Julio Rodríguez, como él mismo se definió: “autor de novelas divertidas y poemas tristes”, fue finalmente capaz de presentar su libro de forma ligera y chusca, convenciéndonos de sus virtudes nada teologales, pese o gracias al combate mano a mano con su colega y sin embargo amigo Luis Artigue. Claro que, ante la amenaza de presentarlo desnudo, no hubo más remedio que salir corriendo a comprarlo. Eso sí: firmado y con el sello de denominación de origen de su preclaro autor, que aumentará sin duda su valor, transformándolo de simple mercancía en fetiche, como dice nuestro marxiano y marxista amigo Ángel de la Calle. La verdad sea dicha: hace falta más humor en la SN, porque como bien sentenció Julio: hay cosas que si no es con humor, aunque sea negro, no podríamos decir, escribir o soportar siquiera.

Pasado el entreacto cómico, volvió al Espacio AQ Juan Pedro Aparicio, pero ahora como maestro de ceremonias para presentar la reedición del libro Los filos de la noche (Huso), del escritor, poeta y crítico literario Manuel Rico. Una obra publicada originalmente por la editorial Fundamentos en 1990, que se suma en la Semana Negra a los muchos libros, charlas y actividades que han venido en esta edición, un poco al calor de la espectacular novela gráfica La caja de Pandora de Ángel de la Calle, a rememorar pero también y sobre todo a poner en tela de juicio, cuestionar y hasta diseccionar la Transición española. Aquí, tal y como Aparicio y Rico fueron desgranando en animada charla, el reencuentro entre dos antiguos amantes, que lo fueron durante los últimos años del franquismo y primeros de la democracia, da lugar a un rico diálogo entrambos que pasa revista, utilizando el difícil y arriesgado artificio de la segunda persona, un poco, como reconoció Rico, a imagen y semejanza de sus admirados autores franceses de Nouveau Roman, a las experiencias vitales, políticas, estéticas y culturales, pero también románticas y sentimentales que dieron forma a toda una generación marcada por el compromiso político de la izquierda antifranquista.
Tiempos de cantautores, de folk y contracultura, de lecturas existencialistas y militancia comunista, de comunas y liberación sexual con regusto amargo y a veces frustrante amor libre. Como frustrante resultaría también comprobar, con el paso del tiempo, que no todas las promesas de libertad, progreso e igualdad que traía la Transición habrían de cumplirse y que algo, poco o mucho, se perdió en el largo viaje a la democracia. Por eso, concluyó Rico, hay que contar esta historia a nuestros hijos y nietos, para que no caigan en la tentación de mitificar un pasado en blanco y negro ni de olvidar lo que se tuvo que luchar para llegar a un mundo en color.

Para mundo extraño, entre el realismo mágico, lo misterioso, lo costumbrista y lo paranormal, las leyendas y un mundo rural tan fascinante como amenazador, el de Raquel Presumido, escritora asturleonesa revelación, que amplía en su primera novela, Lutano (Pez de plata), el universo creado ya con su libro de relatos Ratones en la despensa, de la misma editorial. Rodiezmo de la Tercia, en la frontera misma entre León y Asturias, vuelve a ser el escenario elegido para narrar ahora la perpetua huida de sí misma de Rosina, quien vuelve de estudiar cine en Madrid, huyendo de la capital con todos sus sueños rotos, para intentar reencontrarse en ese su pueblo agreste, donde un día descubrió que poseía “el calambre”. Un don, un poder, una maldición: cuando Rosina toca algún objeto cargado de historia, emociones o tragedia, recibe visiones de lo que ha ocurrido en el pasado a este asociado.
Interrogada de forma amable pero precisa, con admiración pero también con penetración por Natalia González, que abandonó el Matadero (cómo suena eso..) para presentar a Raquel y su novela en nuestro Espacio AQ, la autora reconoció disfrutar describiendo un mundo rural no por mágico menos amenazador, extraño y al tiempo muy real, repleto de somieres que hacen la vez de vallas, bañeras oxidadas que se convierten en bebederos para vacas y espantapájaros cubiertos de CDs brillando al sol. Muy distinto de ese paraíso natural que les venden a menudo a los turistas y a los jóvenes dispuestos a repoblar la España vaciada sin saber dónde se meten.
Historias de viejas contadas al calor del fuego, tragedias de la Guerra Civil aún sangrando bajo tierra, niños desaparecidos y siniestras herencias de un mundo secreto rural, minero y montañés que Raquel Presumido ha convertido en cartografía onírica personal de sus sueños y pesadillas, haciéndolos también nuestros, descubriéndose como una voz nueva y fresca dentro de la literatura española más imaginativa, atrevida y diferente. Nosotros, en AQ, ya tenemos una parte de nuestro corazón enterrada en Rodiezmo. La otra, nos la quedamos por si acaso para seguir aquí mañana.