¡Menudo corte!

2026-07-04

No podían faltar. La charanga Ventolín, bellamente armada con las banderas de Palestina y con la música como único carro de combate, estaba ahí en el momento en que autoridades, curiosos, equipo semanero, algún librero despistado y demás colapsaron la plaza de las carpas —¿qué tal si la llamamos así para siempre, desde este momento?— para asistir al tradicional corte de cinta. La imagen, se lo puedo asegurar, era un espectáculo. Pura Semana Negra: los hosteleros abrigándonos contra la sed, peña tomando el sol en la playa, otros jugando al voleibol, una horda de escritores admirados por el nuevo espacio, feriantes, las librerías llenas. Y, pegaditos a la Carpa del Encuentro, tres extraños bultos que despertaron la curiosidad de más de uno. «¿Qué tendrán ahí?», me preguntó una anónima señora, intrigadísima. El misterio se desvelaría pronto, pero primero, al César lo que es del César: el corte inaugural.

Ahí lo tienen, sin cortes: justo después de que los de la charanga terminasen de tocar el Soi de Verdiciu, de frente…

…a la izquierda, en todos los sentidos…

…y a la derecha también. Aprecien lo veraniego que nos vino Adrián Barbón, y, mientras tanto, Barrero con americana (aunque la guayabera tenía pinta de ser fresca, eso también es verdad).

¡Bueno! ¿Así que quieren saber qué es lo que se esconde detrás de esos bultos tan negros como el propio alma de este festival? Pues para saberlo tendrán que irse a la publicación al efecto. ¡Venga! ¡A dar marcha atrás y se lo cuento!

(Una última foto más, ¡para que vean que lo de la mucha gente iba totalmente en serio!)

Fotos: Diego Miranda