Cómo dibujar un jilguero sobre el brazo (y otras hierbas)

Comenzó por fin su andadura el Espacio A Quemarropa, dispuesto como siempre a darlo todo e incluso más que nunca, para que se note que el aire fresco del Arbeyal le sienta fenomenal. Y comenzó con la visita que viene siendo ya habitual del Foro Social de la Discapacidad Visual, que presentó el documento de conclusiones de su IV Foro Social, contando con la presencia de Ricardo Gayol, María Teresa Martínez Rodríguez y Andrés Mayor Lorenzo. Esta vez, el Foro puso especial acento en los derechos de las personas mayores activas afectadas por discapacidad visual, con sus problemáticas específicas y una serie de propuestas inclusivas, recogidas, como en años anteriores, en una publicación gratuita que fue repartida entre el público asistente. Un tema sobre el que pesan especialmente los prejuicios del edadismo, como subrayó profusamente María Teresa Martínez.

Esta vez, sin embargo, su actividad incluyó también, para estar aún más a tono con el carácter de la Semana y de este Espacio AQ, la presentación del libro de relatos Palabras de la diversidad, donde las necesidades y reivindicaciones del colectivo se expresan a través de la ficción gracias a una serie de cuentos, 35 en total, presentados por algunos de sus autores, como Carmen Bonet, Remedios Toboso, Babel de Cal y Juan José Ordóñez, en representación de los 26 escritores que han participado en el mismo, uniendo así las justas demandas de los miembros de la asociación con el disfrute literario, haciendo una vez más del arte algo necesario.

Entramos después en medio del territorio negro-criminal con la presentación de Mantis (Penguin), nueva y elogiada novela del ovetense Francisco Bescós, que fue presentada en estado de gracia muy gracioso por nuestro siempre estimado Alejandro Gallo. Bescós explicó que la extraña y dudosa protagonista de su nueva intriga debe mucho a su propia experiencia como padre, mientras incidió en la importancia del nuevo escenario para su crimen. Una suerte de no-lugar en mitad de la Alcarria, que bien podría estar entre esas Backrooms ahora tan de moda, pero donde el asesinato y la investigación adquieren tintes de crítica y denuncia social, donde la figura del investigador no puede encarnar ya en una policía corrupta o unas fuerzas del orden ineficaces sino en una persona vulgar y corriente, como la peculiar Mantis que da título a la novela de Bescós.


Y entonces, de repente, el escenario de AQ se convirtió en un lugar mágico de encuentro entre el arte gráfico y la palabra, entre la poesía dibujada y la leída, gracias a la performance “Monstruos de tinta”, a cargo del artista Ramón Trigo y su hija, Branca Trigo. Esta última hizo correr escalofríos por la piel de los asistentes, con su lectura de atmosféricos e inquietantes poemas en galego, mientras su progenitor asombraba con la rapidez, precisión y extraña belleza de sus tentaculados monstruos, que son también los nuestros.

Una vez metidos ya en harina artística y gráfica, no cabía sino continuar por el sendero del cómic y la ilustración. Fue con la presentación por parte de un entusiasmado Norman Fernández de la Historia ilustrada del anarquismo (Melusina), del guionista y profesor David Martín Sánchez y la joven artista italiana Elena Mistrello, una de las protagonistas de esta Semana Negra, al menos en su parte dedicada al cómic o, si se prefiere y quizá en este caso resulte incluso más apropiado, a la literatura dibujada. Norman condujo una conversación rica en matices tanto artísticos y formales como políticos y sociales, donde nos dejamos arrastrar por el siempre bello idioma italiano, aunque afortunadamente teníamos al gran Óscar para traducirnos a Mistrello con su habitual precisión y soltura. Quedó claro que para Mistrello este libro así como el resto de su obra, especialmente aquella dedicada a su experiencia personal en el conflicto palestino, forman parte de un mismo activismo político, que en este caso concreto pretende y consigue reivindicar el Anarquismo como pensamiento crítico, filosofía humanista y práctica social tan necesaria o más hoy día que en cualquier momento de su historia. Especialmente a nivel individual y personal, de resistencia y oposición tanto al capitalismo imperante como a ciertas tendencias totalitarias del comunismo, como remató Norman al leer un potente fragmento del epílogo de esta Historia ilustrada del Anarquismo, que todos los niños deberían leer ya en el parvulario.

Sin moverse del estrado, el mismo Norman dio paso a los siguientes invitados de lujo en AQ: la indispensable Ana Miralles, veterana y pionera del cómic hecho por mujeres en nuestro país (y fuera del mismo), primera mujer ganadora del gran premio del Salón del Cómic de Barcelona en su día; y su socio, compañero y guionista, Emilio Ruiz. Traían con ellos la edición integral treinta aniversario del ya clásico Eva Medusa, con guion del genial y añorado Antonio Segura, para quien todos tuvieron palabras de cariño y merecida admiración, y un nuevo álbum: Ava, escrito por Emilio Ruiz, ambos editados por Astiberri.
Dos obras indispensables para todo amante de la historieta, que en el caso de la segunda lo es también para los amantes del cine clásico de Hollywood, pues evoca con humor e ironía, pero también con ternura y humanidad, la figura de la gran Ava Gardner, en un peculiar momento de su vida: dos días en Brasil que estuvieron a punto de llevarla al límite. Aunque Norman reconoció no ser gran fan o conocedor de la figura de Ava ni del cine clásico de Hollywood, quedó claro para todos que la sabiduría gráfica de Ana Miralles, con su ojo para la expresividad y el retrato íntimo de los personajes (que confesó haber aprendido mirando a sus gatos, por así decir) y el penetrante e ingenioso guión de Emilio Ruiz están puestos al servicio de una desmitificación amable de la actriz y su personaje, buscando y reconociendo en ella a la mujer real, progresista y atrevida, que puso en jaque al Hollywood pacato y reaccionario del código Hays con sus actitudes liberales, abiertamente anti-racistas, rodeándose de amigos y colaboradores gays o de color, además de dejando plantado a su marido Mickey Rooney por el músico Artie Shaw, por citar alguno de sus múltiples escándalos.
Imposible que escuchando a la dibujante y el escritor glosar no solo la belleza sino el atrevimiento de una Ava libre y descarada en tiempos de machismo y conservadurismo extremo, no nos entraran ganas de volver a ver “La condesa descalza”, “Cruce de destinos” o, ¡qué demonios, esto es la Semana Negra y AQ!, Forajidos de Robert Siodmak, según Hemingway, donde Ava, la mujer fatal perfecta, se come vivo a Burt Lancaster. En su defecto, nos fuimos todos a comprar el álbum firmado por sus autores. Por lo demás, también nos enteramos, gracias a la curiosidad insaciable de Norman, de que dibujar con un jilguero subido al brazo no es tan difícil como pudiera parecer… al menos si eres Ana Miralles.

La guinda a esta primera e intensa jornada de AQ la pusieron varias de las integrantes principales de la Asociación Poética Encadenados. El grupo poético estable más antiguo de Gijón, con veinte años de existencia a su espaldas, llevando actividades alrededor, dentro y desde la poesía al Centro de la Arena, ofreciendo poesía de calle allí donde les llaman y les place, con un rincón poético propio desde hace cinco años en el Jardín Botánico gijonense y que, antes de deleitarnos con la lectura de sus respectivas obras, invitaron a los presentes a acompañar a la Asociación, el próximo diez de septiembre, en la presentación del libro de poesía que editan cada año desde hace veinte, que tendrá lugar en el marco incomparable de la Escuela de Comercio de Gijón, y será obsequiado a todos los asistentes. ¿Se puede pedir más o acabar mejor una tarde en AQ? Lo dudo, pero seguro que lo intentaremos hoy y toda la semana.