Cortázar y sus lectores
La Semana Negra dedica este año su edición al escritor Julio Cortázar (1914-1984), del que se celebran ambos aniversarios de nacimiento y muerte. Me han pedido que le dedique unas líneas, breves líneas. Trescientas palabras pueden ser mucho o poco, según se mire, para hablar de alguien. Me he puesto a pensar ¿qué es Cortázar ? (no quién, sino qué). ¿Qué podría decir la lectora (no la investigadora) del Gran Cronopio ? Y entonces me vinieron a la mente dos momentos. Principio y fin (bueno, espero que no) de una lectora de Cortázar.
Primer momento. Fui lectora crónica, de esas que leen de manera indiscriminada desde los botes de champú, los carteles de la calle o El extranjero de Camus, que cayó en mis manos allá por
mis diez años, fascinándome, aun sin entender nada, por la capacidad de las palabras a hacer sentir, físicamente, el agobio de un calor canicular. Después vinieron las lecturas obligatorias
del colegio, que yo leía con la misma avidez, sin protestar, como cualquier adicto que recibe su recompensa de placer instantáneo. En torno a los catorce o quince años alguien me pasó, en
fotocopias, un cuento que cambió para siempre mi percepción de la literatura y, probablemente también, de la vida. Era Bestiario. Desde entonces, no he dejado de leerlo y estudiarlo (a
Cortázar). La investigación me obliga a un ejercicio de distancia y la lectora tampoco es partidaria de fanatismos, así que ambas conviven y se entienden de maravilla.
El segundo momento es como para creer que algo de magia existe realmente en la vida, a pesar de todo. En un pueblito de la Provenza francesa llamado Saignon (que sus amigos confundían
con Saigón y enviaban las cartas -rescatadas por hábiles funcionarios de La Poste- al otro extremo del planeta), Cortázar tenía una cabañita que él llamaba su « rancho », donde invitaba
los veranos a amigos como Gabriel García Márquez o Julio Silva. En ese hermoso lugar del Lubéron, donde viven seres increíbles, como Raquel, Miléna, Lionel o Laura, Pierre o Isabelle,
han bautizado su mediateca « Julio Cortázar ». Fue en mayo de 2022. Entonces fui invitada al acto de inauguración del renacimiento cortazariano del lugar y allí he vuelto esta última
primavera, para asistir a una lectura en voz alta de sus textos, entre amigos y vecinos que cada año descubren o vuelven a visitar ese universo fascinante de las historias de Cortázar. La gran
instigadora de tales encuentros es una asociación que se llama, como no, Les Cronopes y que cree en el poder (soft o no) incontestable de la cultura.
Eso puede ser Cortázar, sí. Puertas y ventanas abiertas a una manera de ser y estar que, como quería Rimbaud, transforme la vida, mientras esperamos (activamente) a poder cambiar el
mundo.
Página de la asociación Les Cronopes: https://scopterra-incognita.com/les-cronopes/
Página de la Mediateca de Saignon: https://saignon.fr/mediatheque/