Crímenes reales e inventados

Jesús Palacios y Rakel S.H.

Jesús Palacios y Rakel S.H.

2026-07-10

En plena recta final de la Semana y con los finalistas a los premios de la misma saltando de carpa en carpa y tiro porque me toca, entramos ayer en materia dentro del Espacio AQ con una mesa redonda dedicada a quienes más atención necesitan en estos tiempos de paro, precariedad laboral y falta de vivienda social: los jóvenes. Los mismos a los que a menudo no resulta fácil atraer a las actividades culturales de la Semana Negra.

Precisamente por eso, se reunieron en la mesa metafóricamente redonda de AQ, Carlos Llaca Vallina, maestro y escritor que ejerce actualmente como director del Área de Proyectos de Juventud y Educativos del Ayuntamiento de Gijón; Yurena Sabio, presidenta del Conseyu de la Mocedá de Xixón; Rui Pinto Guedes de Oliveira, presidente de la asociación juvenil gijonesa Abierto hasta el amanecer, y Ariadna Moneo, especialista en actividades socioculturales para infancia y juventud, coordinadora del área de programas educativos de la asociación Mar de niebla.

Juntos expusieron el nuevo Plan integral de juventud de Gijón, diseñado entre todas las asociaciones representadas y el propio Ayuntamiento de la ciudad, que se propone establecer un diálogo continuado y constructivo con los colectivos juveniles gijoneses, a fin de ofrecer a jóvenes y adolescentes un nutrido arsenal de actividades, centros de reunión y opciones de ocio y cultura donde puedan desarrollar libremente sus encuentros y reuniones.

Lugares dotados con los mejores adelantos técnicos disponibles para propiciar su acceso a talleres, cursos formativos, material de biblioteca y audiovisual enfocado tanto para el ocio recreativo, como para acceder a la mejora sustancial de sus futuros profesionales, el intercambio de ideas e información de interés práctico (vivienda, cursos, ofertas laborales, etc.). Todo ello, claro, si el tiempo y las próximas elecciones lo permiten.

Seguimos con otra de nuestras metafóricas mesas redondas, moderada esta vez por nuestra ilustre jefa, Arantza Margolles, quien intentó llevar por el buen camino a un variopinto grupo de autores compuesto por la escritora, periodista, profesora y comunicadora Marta del Riego Anta, original de La Bañeza; el gallego nacido en Rianxo, Óscar Reboiras, bien conocido por los amantes de esa cosa llamada rural noir por premiadas novelas como El caso Salgueiro (título original: A agonía das folerpas) y nuestro hombre multiusos Luis Artigue, natural (o casi mejor sería decir sobrenatural) de Villalobar (León). Que citemos con detalle el lugar de procedencia de los invitados no es casual, pues demuestra que estaban más que perfectamente capacitados para abordar el tema que les reunía y a nosotros con ellos: Salir de la ciudad.

Escueto y enigmático epígrafe para desarrollar durante una hora la cuestión del escenario rural ibérico y nacional como pieza de resistencia en las nuevas narrativas noir y afines. A fin, precisamente, de desmitificar e incluso deconstruir la imagen romántica e idealizada que del medio rural se tiende a lanzar y propagar últimamente desde las agencias de viajes, los hoteles con encanto y los ayuntamientos, concejalías y cabildos más campechanos, empeñados en atraer hacia sus tierras a turistas, migrantes, inversores y otras víctimas inocentes de campañas como la bien conocida por estos lares Asturias, paraíso natural. Que a veces tienen más de infernal.

Los escritores, en rebaño bien guiado por Margolles, que también apuntó su experiencia personal y además fue capaz de mantener bajo control, más o menos, al siempre hiperbólico Artigue, expusieron sus vivencias, especialmente de infancia y juventud, asolados en un desolador medio rural, donde a menudo se esconden rencores y rencillas familiares y vecinales de cuidado, violentos conflictos entre ganaderos y campesinos, veranos atorrantes requemados por el sol e inviernos gélidos y aislantes, bosques de sombras, colinas con ojos y demás delicias ancestrales, que tienen poco o nada que ver con el concepto roussoniano de la naturaleza que tanto gustan los poetas de antaño y de hogaño cantar e idealizar.

Pequeños pueblos con gente pequeña y mezquina, donde ser un niño o una niña diferente, con gustos distintos e inclinaciones propias, a quien le guste leer y escribir en vez de jugar a la pelota y matar gatos o colgar perros de un árbol; llevar gafas, ser gordito o enclenque, tener orejas grandes o vestir la ropa del hermano mayor, le convierte en objeto de crueles burlas y torturas. No digamos ya ser un niño que juega con muñecas o una niña que quiere jugar al fútbol.

No todo es paradisíaco en la España rural y vaciada, que por algo se ha quedado vacía. Pero a pesar de ello, lo cierto es que al final también se ama el terruño o la tierruca, la patria chica e incluso enana. Por ella y sus paisanos, por su vida en comunidad, por sus tradiciones orales y morales, se siente, al decir de los presentes, un amor quizá injustificado pero inevitable. Incluso por el más agreste, duro y antipático pueblucho en el que se ha nacido es imposible no sentir algo, porque como dijo Luis Artigue, al fin y al cabo, “es una discapacidad no tener pueblo”. Un amor incondicional que ahora se ve también en peligro por la reconversión del campo y los pueblos abandonados en segunda residencia de lujo para una clase alta sin arraigo alguno, además de en una inversión económica para fondos buitre de inversores, sin respeto alguno por la tradición, la cultura rural o el medio ambiente. Habrá que echarse al monte.

Y mientras, en la gran ciudad… Lejos de la paz y el silencio engañosos del ámbito rural, un Madrid de barrios peligrosos, adolescentes violentos y desarraigados, fue el protagonista de la primera presentación literaria de la jornada. La de la novela negra Aprieta (AdN), del periodista, escritor y guionista Felipe de Luis Manero, que fue introducido por el también novelista negro (de género, no de color, qué complicado se está poniendo esto…) Francisco Bescós. Se trata de la primera obra de ficción de su autor, bien conocido y reconocido por sus dos anteriores libros de no-ficción: Sito Presidente y Urtain. Retrato de una época, ambos publicados por Pepitas de Calabaza.

Con Aprieta, que al decir de Bescós aprieta ya los congojos del lector (o sea: lo acongoja) desde el primer y brutal capítulo que introduce a sus tres protagonistas, da la impresión de que Manero está dando una nueva vuelta de tuerca al género quinqui, aunque su modelo de referencia sea más el Barrio de León de Aranoa que las míticas y superiores películas de Eloy de la Iglesia y José Antonio de la Loma. Su acción se sitúa en un barrio madrileño marginal y depauperado, el ficticio Valdeyeros, nombre inspirado en una experiencia real del escritor —nacido y criado en el barrio de Salamanca, barrio pijo por excelencia de Madrid—, cuando para echar un partido de fútbol se presentó en la zona salvaje de Pitis, quedando también él acongojado por el macarrismo chungo que encontró, rodeado de yonquis y camellos desdentados.

Valdeyeros, entre la realidad y la ficción, es el escenario de las violentas hazañas de tres descastados perdedores: el colombiano de origen Nelson, el homófobo y brutal Dos Frentes y el algo más normal Carlos, unidos por el crimen, pero también por sus difíciles vidas familiares, rodeados de pobreza, violencia estructural y mala suerte, cuyos destinos se entrecruzan con las mafias nigerianas y el asesinato, en un intento por escapar a su entorno que no les llevará a buen puerto.

Pero… ¿dónde demonios está la autora?

Ya puestos, seguimos después navegando por el proceloso mar de asfalto de los barrios periféricos del Madrid más canalla y peligroso, ahora con la presentación de Gallos de poca casta (Alrevés), primera novela de la escritora y traductora, amén de licenciada en Derecho, Gloria Trinidad. Autora misteriosa donde las haya, que no pudo asistir a la presentación por “asuntos de trabajo”, pero que además, según confesión de su editor, Gregori Dolz, y su descubridor literario, el gran Paco Gómez Escribano, ha enviado una foto antigua y pequeña para la solapa, solo ha hablado con ellos por teléfono y no ha querido conceder entrevistas ni declaraciones. Tan raro suena todo, que Dolz tuvo que jurar y perjurar que Trinidad existe, y no es un invento al estilo Carmen Mola.

Por otro lado, raras veces hemos visto presentar una primera novela, justa finalista al Premio Silverio Cañada a la mejor primera novela negra, con tal entusiasmo y contundencia. Escribano, que del Madrid canalla sabe más que nadie, no dudó en calificarla de novela negra perfecta, tanto que parece igual de machista que si la hubiera escrito un hombre (es broma). Por sus páginas desfilan los barrios más peligroso del Sur de la capital, lo que ella denomina la “costa brava” madrileña: Orcasitas, Villaverde, Puente de Vallecas, Usera… alguno de los cuales quien esto escribe conoce bastante bien.

Por ellos, por sus bares más casposos, terrazas con sillas y mesas de plástico y garitos dirigidos por mafiosos chinos y gitanos, donde todavía se celebran peleas de gallos ilegales, deambulan personajes poco o nada recomendables, que se expresan con frases cortantes, realistas y cotidianas, al estilo del mejor Tarantino o, más aún, del autor al que ha copiado Tarantino: George V. Higgins, el de las magistrales Los amigos de Eddie Coyle, maravillosa película con un Robert Mitchum crepuscular, o Mátalos suavemente, no menos recomendable neonoir con Brad Pitt.

Y es que ni Paco ni Dolz ahorraron elogios y comparaciones que ponen los pelos como scorpions. El segundo dijo haber sentido el mismo escalofrío que cuando leyó el manuscrito de La estrategia del pequinés del llorado Alexis Ravelo, mientras que el primero citó al hilo de la novela, y no exagero, a Julián Ibáñez, Ed McBain, Chester Himes y muchas, muchas veces más al mentado George V. Higgins. Sumado esto a que el libro apenas tiene doscientas páginas (y como subrayó también Escribano, una novela negra de setecientas páginas no puede ser nunca una novela negra) y a su estructura dialogada, que demuestra un dominio perfecto del argot criminal actual, nos entraron unas ganas locas, pero locas de verdad de leer Gallos de poca casta. Otra cosa es que resulta siempre un auténtico placer escuchar hablar a Paco Gomez Escribano, con su acento madrileño genuino y arrastrado: uno de los pocos autores españoles de novela negra de verdad que sabe lo que dice y de lo que habla. Porque de casta le viene al gallo.

Sin abandonar el tono negro, pero dando un salto en el tiempo, el espacio y el estilo, nos encontramos de repente en 1947, en el Los Angeles más noir, hollywoodiense y lynchiano, frente a frente con el cadáver cortado por la mitad de la trágica Elizabeth Short, más conocida como La Dalia Negra. Pero esta vez no se trataba de ninguna fabulación novelesca, de ninguna macabra fantasía misógina masculina, ni siquiera de un true crime en sentido estricto, sino de un ensayo con mirada femenina y feminista, firmado por la escritora y periodista Beatriz García Guirado: La chica muerta favorita de todos (Libros del K. O.).

Acompañada por la periodista María de Álvaro, en colaboración con el Aula de Cultura de El Comercio, Guirado explicó cómo partiendo del delirio angelino de David Lynch y su obsesión por La Dalia Negra, que permea su clásico neonoir surrealista Carretera perdida, y hasta diría yo está también presente en Blue Velvet y Mulholland Drive, acabó poniéndose en contacto con uno de los investigadores estadounidenses obsesionado por encontrar al asesino del caso sin resolver, el periodista retirado de Los Angeles Larry Harnisch, quien finalmente la dio esquinazo, viéndose arrastrada a un viaje hasta Hollywood y sus aledaños, embarcada no en la búsqueda imposible de un culpable, sino en desentrañar el mito, la realidad, la espectacularización y la mixtificación de un feminicidio transformado en metáfora de una era y en icono pop.

Así, su libro pasa revista a todas las locas teorías que han rodeado y rodean la muerte de la Dalia: desde quienes culpan a Orson Welles por una carta autoacusadora firmada O. W., en la misma época en que el cineasta se interesaba por la cirugía y el ilusionismo (al fin y al cabo, en sus números de magia, ¿no cortaba Welles mujeres por la mitad con un serrucho?), hasta aquella que relaciona al asesino con Man Ray, Marcel Duchamp y los surrealistas franceses de paso por Hollywood, siempre obsesionados, como Poe, por las mujeres muertas como objeto de arte, capaces quizá de convertir a la pobre Elizabeth en un cadáver exquisito… literalmente. Pero si quieren saber más, no les va a quedar más remedio que sumergirse dentro de las páginas de La chica muerta favorita de todos, olvidando a James Ellroy y dispuestos a encontrarse con estrellas invitadas como Charlie Manson.

Más violencia contra la mujer, pero desprovista ahora de todo glamour o mística pop, llegó con la espectacular entrada en nuestra carpa de la actriz, modelo, directora, guionista, escritora, investigadora y, sobre todo, activista social Mabel Lozano, que hacía tiempo no honraba la Semana con su presencia. ¡Y qué presencia! Acompañada por Carolina Sarmiento, Lozano hizo gala de su simpatía exuberante para presentar su primera novela de ficción: Ava (Alrevés), basada en hechos reales recogidos previamente en su corto del mismo título.

Una escalofriante historia que pone en evidencia la brutalidad del negocio de la prostitución en general y de lo que ella llama no sin motivo el proxenetismo 2.0. actual. Un nuevo giro en el negocio más viejo del mundo, que usa y abusa ahora de internet y las redes sociales, especialmente de ese proxeneta virtual pero muy real del siglo XXI que es Onlyfans, que Lozano denuncia con toda el vigor del que es capaz. Y que no es poco. Por suerte, la trágica y dura historia de Ava es también una historia de amor y de esperanza. De mujeres que se ayudan para seguir adelante, a través del amor y la generosidad, y de colectivos sociales y religiosos como el de las Hermanas Oblatas que combaten la prostitución en Colombia, ayudando a la reinserción de sus víctimas. Nadie puede quedar indiferente ante la cruzada de Mabel Lozano, a la que dedica esta su primera novela, que será pronto seguida por una serie y por su primer largometraje de ficción. Si alguien puede conseguir la abolición de la prostitución, es ella.

Las dos presentaciones que pusieron punto seguido y final a esta larga, apasionada y apasionante jornada en AQ tuvieron acento latinoamericano, distinto y distintivo, uno argentino y el otro cubano, pero ambos igualmente reivindicativos. Sandra F. Lombardía acompañó al periodista y escritor argentino Juan Carrá, quien presentó con energía y emoción su novela de no-ficción Salvate Vos. 

La historia real de una familia argentina de izquierdas perseguida, acosa y represaliada por la Dictadura argentina incluso antes del golpe de estado de 1976, cuya tragedia culminaría con el hallazgo en un hotel de Madrid (España) del cadáver ya putrefacto de Noemí Molfino, madre viuda de tres hijos y tres hijas, secuestrada y con toda seguridad asesinada por el régimen militar. Una novela familiar, atravesada por la política, la militancia, el dolor y el amor. Un thriller histórico y de espionaje, pero también una recreación emotiva de la vida cotidiana de una familiar argentina destruida por la violencia política, que surgió de un encuentro entre el autor y Miguel Molfino, hijo mayor de Noemí, viejo amigo de la SN como autor que es también de novela negra. Una novela que es también más que justa finalista al Premio Rodolfo Walsh a mejor obra de no-ficción.

Por su parte, la finalista al premio Espartaco a mejor novela histórica, Cobre en la sangre (Clandestina Editorial) del escritor y librero cubano de excepción, habitual de la SN y ya premiado más de una vez en ella, Lorenzo Lunar, sirvió para cerrar definitivamente la jornada. Acompañado por la insustituible Pilar Sánchez Vicente, esta voz ya veterana de la mejor novela negra cubana contemporánea desgranó y explicó con gracia y donaire el origen familiar de su nuevo libro y su protagonista, un tal Félix Lunar (y sí, algo de parentesco había entre ambos personajes lunares).

Es Cobre en la sangre una obra híbrida, entre la novela histórica que recrea los tiempos más salvajes de las minas de Río Tinto y los inicios peligrosos del sindicalismo anarquista, y la pura novela negra. Hoy, cuando ustedes lean esto, ya sabremos quiénes han ganado los susodichos premios. Seguro que alguno de los que pasó hoy por aquí se lleva alguno, pero si no, recuerden todos: haber sido nominados, ya es un premio en sí mismo.