Del agua al todo al negro

Intensísima jornada la de ayer en la Carpa de la Palabra, que comenzó su actividad antes que ninguna con la charla PERTE del agua, que contó con la presencia de Jesús Martínez Salvador, Vidal Gago, gerente de la EMA, y los ingenieros Fernando Alonso y Covadonga Pérez. Inició el conversatorio el concejal Martínez Salvador, presidente además de la EMA. La Empresa Municipal de Aguas presentó su proyecto estrella, el PERTE, que permitirá monitorizar y digitalizar la red para localizar pérdidas y evitar así pérdidas de un bien escaso que hay que conservar. Una pormenorizada explicación por parte de los ingenieros responsables del PERTE acercó a todos los presentes al proyecto. Al finalizar el acto, Gago tuvo palabras de agradecimiento para los responsables y se felicitó por las cifras de ejecución del Proyecto Arrudos. «Hoy estamos aquí, pero pendientes del correo», confesó Gago. Finalmente, agradeció a todo el equipo, estructurado en tres patas. «Siempre hablamos de la pata técnica, que ha sido dirigida por un ingeniero gijonés como es Fernando. Gijón tiene la grandísima suerte de contar con un ingeniero como es Fernando, de una coordinadora de proyecto, que es de Oviedo; y una pata administrativa, dirigida por Abraham Menéndez». Un inesperado desenlace asoció a Gijón, el agua y el cine negro por medio de José Luis Garci y El crack. «No ha habido nunca ningún detective ibérico como Germán Areta: en el que podemos vernos reconocidos con su frase ‘duermo poco y ando mucho’» La razón de traerlo a la mesa, más que la conexión gijonesa de garci, es su famosa frase ‘O dejas eso o te vuelo los huevos’ «Eso también lo hemos tenido que decir alguna vez durante el proyecto». Una última recomendación: Chinatown, en la que Gago quiso ver reflejados a sus compañeros de mesa. ¿Ven como el ‘noir’ es tangencial? Hasta el agua toca.

La Capitana, de Susana Martín Gijón, una vieja conocida de la Semana Negra, fue presentada por Rafa González a las 18 horas. Se trata de una historia que transcurre en 1585, año en el que ocurren varios crímenes en Granada. Sor Ana de Jesús, alias La Capitana, es un personaje real que en aquella época conquistó Europa con la orden de las carmelitas descalzas, la que creara Sor Teresa de Jesús. La Capitana fundó el convento de Granada, y después viajó por toda Europa para expandir la orden fuera de las fronteras de España. Todo «un historión», reconoció Martín Gijón, que no se estudia ni siquiera en el grado del ramo.
«Me da mucha rabia. Yo hago ficción, pero vamos a darla a conocer». Este gancho sirve para narrar una historia singular en un paisaje sin parangón, que nos permite hacer rutas -ya se han hecho, por cierto- por lugares que aún existen. «La Real Chancillería, la máxima instancia judicial de la época, es hoy el Palacio de Justicia; el edificio se mantiene; el convento también»… Hasta el cedro que plantó San Juan de la Cruz. La historia está en las calles y en las páginas de Martín Gijón.

Llega ahora el turno de Las leyes de la caza, de Pilar Fraile. El retiro de una madre recién divorciada, junto a su hijo, a un grupo de crecimiento personal, desemboca en la desaparición del chiquillo en un inóspito paraje. Preguntada por Leticia Sánchez Ruiz, Fraile dijo que la novela surgió de dos ideas: una, la de la historia de una mujer que, a resultas de un divorcio traumático, decide aislarse en una comunidad. Por otro, le apetecía hacer una novela urbana. Las ideas se mezclaron y de ello surgió la trama. «La trama de thriller es lo que sostiene la novela, pero no es el objetivo principal».
Una novela coral, con un único narrador en tercera persona que va descubriendo la historia según puntos de vista, y que permite hacer una crítica al mundo de hoy, en el que la sociedad parece muy sólida pero deja a los individuos muy desarropados.

La mesa redonda Violencia sexual y digital: políticas contra el machismo que navega contó con Mabel Lozano, que hoy estará en la Semana Negra por partida doble, y Gimena Llamedo. Moderadas por Adriana Lastra, abordaron el espinoso debate sobre la violencia sexual y digital. «El odio genera clicks, seguidores y beneficios», introdujo Lastra, con el aliciente añadido de que el algoritmo incita a seguir creando aquello que genera más enfrentamiento. «Mientras eso ocurre, la pornografía cada vez más violenta condiciona la educación afectivo sexual de muchos jóvenes».
Aleteaban los abanicos en una Carpa de la Palabra hasta la bandera y con mucho calor. El público acogió con gran gusto las palabras de la flamante Comadre de Oro del año de la pandemia, Mabel Lozano, quien ‘recogió’ el premio en pijama, en su casa, bailando en su casa y aquejada de un cáncer de mama. Hoy está aquí, poniendo los puntos sobre las íes. «Nada se acaba, ni el machismo ni la prostitución», dijo la experta en violencia sexual, que lleva años documentando audiovisualmente este tipo de «Onlyfans es una plataforma proxeneta pura y dura, pero en los institutos las niñas están encantadas. No es lo mismo ser puta que ser creadora de contenido digital. Todos esos tecnicismos blanquean la prostitución».
«Son pocas las mujeres que alzan la voz, que piden ayuda y denuncian», dijo Gimena Llamedo, quien apuntó a edades tan tempranas como los 12 años, cuando «las niñas empiezan a estar inmersas en esto y los niños empiezan a consumir pornografía». Una charla dura, pero necesaria. «No se tienen que preocupar, se tienen que ocupar», reclamó Lozano. «El cine, el arte, es una de las grandes herramientas de transformación social. La literatura blanquea la prostitución, porque vende más una puta feliz». Disfruten de la literatura, pero contémplenla con ojos críticos. Como a la vida. Solo así podremos avanzar.

Llega el turno de Transgresoras, en una nueva charla conducida por Dulce Gallego y a cargo de Claudia Piñeiro, que nos contó la historia de Natalia Ginzburg (1916-1991), escritora italiana -de Palermo- que «escribe de lo cotidiano, con detalles muy pequeños». «Yo antes, cuando no era atea, cuando despegaba un avión, rezaba», dijo Piñeiro; «ahora, recuerdo algún fragmento de Natalia Ginzburg». Además de eso, la escritora militó en un marcado antifascismo y fue viuda de Leone Ginzburg, preso por la Gestapo en Regina Coeli y asesinado en 1944. Piñeiro leyó un fragmento de Los zapatos rotos, un texto de la autora que rascó el corazón.

Vuelve el pluriempleadísimo en esta Semana Negra Luis Artigue, esta vez con la misión de presentar a Marta Robles con su novela Amada Carlota. No solo una buena novela negra, sino también un homenaje a Asturias y ¡ojo! también a esta Semana Negra. En ella, en 1985, una joven asturiana pare en una clínica clandestina, siendo separada de inmediato de su hijo por orden expresa de su padre. Años más tarde, ya convertida en jueza, contratará al detective Roures para resolver el misterio. Se trata de un personaje marcado por «una mochila de agujeros negros como tenemos tantas de nosotras, todas esas cosas a las que no queremos prestar atención muchas veces».
«¿De estos polvos estos lodos?», preguntó Artigue. Quiere decirse: esta historia a dos tiempos, ¿pretende mostrar la evolución de la femineidad? Bien, habrán de resolverlo ustedes, pero solo un ‘tip’: Robles afirma que, realmente, ella de lo que ha escrito es de amor. ¡Amor, amor!

Fosca es una historia de violencia desde la infancia en torno a la muerte de la perra del protagonista que, en palabras de Luisa Etxenike, la encargada de presentar en la Carpa de la Palabra a la autora de la novela, Inma Pelegrín, es una historia de violencia intrafamiliar. Terrible, en un contexto duro. «El cuerpo de Gabriel», el protagonista, «es diferente. Tiene prosopagnosia, ceguera facial. Yo la padezco y en mi primera novela quería hablar de esa condición. Nos cuesta mucho identificar las caras; el chaval presencia el asesinato, pero no sabe decir quién».
Un thriller, como ven, pero también un alegato ecologista. Lo es, pero no solo, ya que en palabras de Pelegrín, «a mi me interesaba hablar sobre ello, y sobre la cantidad de labores que había en el campo». «Estas palabras que se nombran en el libro están desapareciendo; mi abuelo tenía unos conocimientos que hoy ya se ha perdido (…) Nuestra supervivencia, nuestro futuro, está en manos de lo que hacemos con la naturaleza». Fosca nos enseña a mirar hacia ello. Y de qué forma tan hermosa… pero terrible, a la vez.

El caso Salgueiro (Alfaguara) arranca cuando unos obreros, removiendo tierras para hacer una aldea, encuentran unos cadáveres. Así la presentó nuestra Carmen Molina, y en esta última cita en la Carpa de la Palabra, conocimos todos los detalles tras su gestación. Cuando la escribió, Óscar Reboiras estaba cerca de los 40 y una espina clavada: periodista de profesión, sin embargo nunca había dado el salto a la literatura. En un taller le escritura les propusieron escribir las cincuenta primeras páginas de una novela, y ese ejercicio le llevó a un lugar que, tiempo atrás, le había llamado la atención. Se trataba de Salgueiro, una aldea que existe en la vida real pero en la que no se puede entrar sin autorización de la Xunta de Galicia.
«Cuando nos plantearon el ejercicio, dije: no se qué historia voy a contar, pero se dónde la voy a contar». Ese dónde era Salgueiro, y aunque a algunos no les convezca esto de ver muertes en el rural. ¡Como si no las hubiera! «Hasta ahora no había una novela gallega negra ambientada en el rural», le dijo el jurado al concederle el premio Galicia rural. Y es que sus referentes (Domingo Villar o Arantza Portabales) ya habían escrito ‘noir’, pero de forma muy urbana. Ya saben: están ustedes ante el inicio de un género.