Taibo, el escritor que nunca pudo dejar de serlo

2026-07-04

Aún seguía sonando la charanga Ventolin con el Bella Ciao cuando arrancó, con lleno total de la nueva y flamante Carpa del Encuentro, el encuentro entre nuestros directores eméritos: Ángel de la Calle y Paco Ignacio Taibo II, a quien vimos muy bien a pesar de que su intervención empezó con una sola palabra: ‘Mal’. Conocido es el pesimismo crónico de nuestro fundador, pero tenía excusa, porque lo que De la Calle le había preguntado era cómo podía ser capaz de llevar su cargo como director del Fondo de Cultura Económica, la editorial pública más grande del mundo y con cerca de mil trabajadores, y seguir escribiendo. Y escribiendo mucho, además. Tres libros acaba de sacar y los tres vino a presentarnos para inaugurar esta XXXIX edición. Pues fue tajante nuestro PIT: «¿Cómo coño me voy a arreglar? ¡Mal!»

No es para menos. Tiene el Fondo de Cultura Económica sedes en catorce países de América Latina y España, 500 libros al año, cientos de librerías… Pero, confiesa Taibo, el que es escritor nunca deja de serlo, aunque «se te achiquen los tiempos». Para apañarse con el trago, PIT impuso tres condiciones inapelables al Fondo: no llevar jamás corbata, el derecho a comunicar públicamente sus desacuerdos y el que no le matasen como escritor. No lo hicieron, y Taibo escribió, sin prisa pero sin pausa, por las noches, poniéndose como única alarma el primer canto de los pájaros al amanecer: ese, solo ese, era el momento, decía ayer, en que paraba de escribir.

Y de aquello que duró las noches de muchos años, nuestra enhorabuena. Presentó tres libros a la vez, ¿quién da más? Empecemos por el más especial para esta edición de la Semana Negra, ya que tenemos el privilegio de contar con una edición exclusiva. Solo 50 ejemplares que únicamente se venderán en nuestro recinto (concretamente, en el estand de La oveja roja) estos días, si es que no se vendieron ya todos ayer con las largas colas formadas tras la presentación. Se trata de la novela corta La leyenda de Pelayo, donde Taibo asegura que reunió «toda la mala leche acumulada a lo largo de los años pasando por Asturias en continuo debate, conflicto, e insultos». ¡Para algo bueno tenían que servir! Fue precisamente en la cuarta o quinta Semana Negra cuando esta idea nació: al verle acodado en la estatua de Pelayo, Silverio Cañada decidió comenzar a regalarle a Taibo libros sobre la llamada Reconquista, hasta juntar una buena biblioteca que en 2025 dio sus frutos. Una novela que escribió en seis meses, «de tres o cuatro y media a cinco o seis de la mañana»; muy rápido, «porque ya había sido cocinada muchos años». Y le salió una novela que, ojo, no es histórica, al menos canónicamente hablando. Ya nos lo advirtió Ángel de la Calle: ¡pero si hasta sale Jiménez Losantos! Toda una experiencia. Corran a por ella, que se agotan.

Muy distinta es la nueva entrega de la serie de Olga Lavanderos, Te lo juro por la virgen de Guadalupe y el osito B. Se trata de la tercera entrega del que fue todo un reto para el escritor: ponerse en la piel de una mujer de 23 años ¡y que sabía andar en motocicleta! «Fue una trampa mortal», pero provechosa porque, según nos contó, «el oficio de escribir es el oficio de buscar tus límites». La serie nos lleva a los años del «gobierno asqueroso de Peña Nieto»; el presidente «al que no le sobran adjetivos: un traidor asqueroso, un corrupto». «Esos años me quedó la sensación, clavada como una espina, de que no había forma de que se hiciera justicia (…) Era una incapacidad para que prevaleciera la justicia». De esa desazón, y de los tiempos de la pandemia, nació una novela que se quedó dormida en el cajón… sin final. «La novela me paraba», reconoció. No salía, no llegaba a esa «luz al final del túnel» que ansían todos los autores de novela policiaca. Por cierto: controvertida expresión esta, que llevó a Taibo a cierto desencuentro con un «paisano sombrerudo» de Zacatecas, quien le contestó: «No hay luz al final del túnel, porque si la hay, es que se te viene el tren de frente». Pero al final hubo luz (sin tren), y aquí la tenemos.

Como no hay dos sin tres, Trece historias para la historia (Txalaparta, 2026) reúne historias como la del león alado de Venecia, ‘La Serenísima’ —«¿Se imaginan hablar de Gijón diciendo La Serenísima? ¡No se lo cree nadie!»—, la del ‘Photoshop’ de Stalin o la de Blücher, «el típico retrato de un soldado ruso de finales del siglo XIX, de frondoso bigote, viseras cubriéndole la ceja», que acabará, por peripecias del destino, creando el Ejército Rojo en China, pero también en Siberia, en México y en la defensa de Madrid… ¡y en Gijón! ¿Cómo se quedan? Taibo confesó: «Si el libro de Pelayo me tomó 20 años de estar cocinando; si el de Olga cuatro porque no me salía el final, este me tomó quince años de ir montando todas las historias». ¡Nos lo creemos!

Chupáos esa, monárquicos: vosotros tenéis solo un emérito; nosotros, dos. Y mucho más prolíficos (literariamente hablando)

El secreto es que Taibo escribe, escribe, luego junta, le salen tres libros… y viene a presentárnoslos. «Solo por el amor absoluto por la Semana Negra dije: ahora sí, voy de escritor, no voy de presentador», dijo, al final de su larga intervención, y la ovación cortó el intento de De la Calle de continuar con la charla. Queremos tanto a Taibo, y tanto lo seguiremos queriendo para poder disfrutar de sus proyectos futuros. Por cierto que nos confesó dos, y ambos en torno a su oficio de historiador. Una: sobre los militares africanistas «que llevaron a un baño de sangre a este país» en la guerra civil, dudosa hazaña que «aprendieron asesinando a los ejércitos rebeldes y campesinos de Abd-el-Krim». Otra, ambientada en el siglo XIX: una «súper novela de aventuras, ‘El mexicano triste y el gringo ciego’», sobre dos personajes que recorren África. «Eso exige mucho coco, mucha elaboración; voy a tener que vivir 104 años para sacar esa segunda novela». Ojalá esos, y más. «Esperemos que no te queden tan cortas como esta», provocó Ángel de la Calle, y respondió PIT: «No». Y punto. Se acabó con una acerada crítica a Donald Trump, al «tono delirante» de la actualidad, pero esa ya no se la cuento, porque la tienen que ver. Ahí, en nuestro canal de YouTube, la encontrarán. Puro Taibo. Pura Semana Negra. Prestó por la vida.