ESPACIO A QUEMARROPA

Jesús Palacios y Rakel S.H.

Jesús Palacios y Rakel S.H.

2026-07-08

Mientras sigue, implacable, el Mundial de fútbol, cual moderno Moloch devorador de voluntades en pleno siglo XXI, también sigue igualmente implacable, pero cual nuevo Espartaco liberador de los esclavos digitales, el Espacio AQ con sus charlas, presentaciones y actividades. Comenzamos ayer, bajo un cielo cada vez más negro y anhelando ya la lluvia y el fresco asturianos que hasta entonces nos fueran negados, con una novela netamente negra y criminal: Partida de nacimiento, del ex-concejal de Más Madrid y ex-presidente de los distritos de Puente de Vallecas y Villa de Vallecas, aparte de fundador de Tele K, Francisco Pérez Ramos, presentado por el habitual sospechoso David Knutson, profesor de la Universidad Xavier de Cincinnati (Ohio), experto en novela negra rural y literatura española contemporánea, o sea: el amigo americano de la Semana Negra.

Se trata de la cuarta novela de Paco Pérez Ramos, tercera de las protagonizadas por la periodista de investigación y lesbiana por más señas Leonor Gutiérrez, que nos embarca ahora en un exuberante thriller histórico, llevándonos a partir del hallazgo de la partida de nacimiento de su padre desde un perdido valle pasiego hasta el Puente de Vallecas en plena Guerra Civil, pasando por el robo de la Cruz de Caravaca, la desaparición de un maletín de Himmler en Barcelona o la llegada de la industria a Sagunto, en una enrevesada trama por la que desfilan guerras, dictaduras, espionaje y secretos oficiales en un intento novelesco pero documentado de reconstruir, como explicó su autor, “una historia oculta pero peligrosamente actual del lawfare en España”. O sea, del acoso judicial por motivos políticos, hablando en castizo castellano.

Llegaron después nuestras Transgresoras favoritas y con ellas una de las más descaradas, impertinentes y divertidas de entre nuestras escritoras actuales: Beatriz Cepeda, conocida y reconocida como Perra de Satán. Como no podía ser de otra manera, Cepeda eligió para glosar su obra y milagros a una transgresora de mucho cuidado, vida poco ejemplar (o mucho, según se mire) y trágico final: María de los Dolores López, más conocida como la beata Dolores. Una religiosa ciega que, acusada de herejía por la Inquisición, fue ajusticiada por medio del garrote vil y la quema en la hoguera de su cuerpo ya sin vida, en la muy devota ciudad de Sevilla, allá por 1781, siendo la última persona condenada por la sagrada institución inquisitorial.

Esta monja iluminada por más que fuera ciega desde los doce años, con fama de mística y que decía hablar con su ángel de la guarda, amén (nunca mejor dicho) de con el Niño Jesús, ya compartía cama con su confesor poco después de perder la vista. Y de confesor en confesor, acabó siendo denunciada por uno de ellos, Mateo Casillas. Sospechosa de brujerías y prácticas mágicas, fue acusada de provocar a sus confesores y de ser mujer “iludente, ilusa y fingidora de revelaciones, revocante, negativa y pertinaz”, además de participar de la herejía de los flagelantes, disfrutando a su manera de placeres masoquistas bajo excusa más o menos divina o infernal. Aunque se negó a retractarse, afirmando que no tenía por pecado ni falta alguna sus supuestos comportamientos aberrantes y deshonestos, pidió confesarse antes de la ejecución, lo que le evitó ser quemada viva por gracia del garrote. Su cadáver ardió en el quemadero del prado de San Sebastián sevillano hasta que se hubo consumido por completo a las nueve de la noche, donde fue visto con espanto y horror por algunos intelectuales liberales como el viajero protestante y escritor José María Blanco White o el erudito hebraísta español Luis de Usoz. Con tal material biográfico, que ni inventado por el Divino Marqués, pueden imaginarse ustedes qué clase magistral impartió Perra de Satán, más satánica y divertida que nunca.

Después, a qué negarlo y sin demérito alguno para el resto de participantes, llegó uno de los momentos cumbre de esta jornada en AQ: la charla acompañada por abundante material visual Los encantos del desencanto: sobre los mitos de la Transición española, impartida por el profesor, investigador del CSIC y comisario de arte español Germán Labrador Méndez, especialista en historia cultural de la España contemporánea en general y del periodo de la Transición democrática en particular. Presentado y más que bien presentado por el legendario semanero Ángel de la Calle, a cuenta de la íntima relación que con el tema guarda su reciente y excelente novela gráfica La caja de Pandora (Garbuix Books), Labrador Méndez, haciendo gala de erudición y conocimiento enciclopédico pero también de afilado sentido del humor, espíritu crítico feroz y pasión demoledora se dedicó, precisamente, a demoler a través tanto de su reflejo en el Arte con mayúscula como a través de la cultura popular, la contracultura underground y otras formas de expresión, el mito de una pluscuamperfecta Transición.

Imposible resumir aquí lo que, por otra parte, puede encontrarse también en el magnífico libro de Méndez, Culpables por la literatura. Imaginación política y contracultura en la transición española (1968-1986) (Akal), pero no podemos por menos de destacar cómo este mostró y demostró a través de innúmeros ejemplos tanto pictóricos (Tapies, Juan Genovés, etc.), arquitectónicos (la reconversión de antiguos escenarios de crímenes de guerra en modernos y sanitizados centros culturales de vanguardia (por ejemplo, el Palacio de Congresos y Exposiciones de Badajoz), literarios (columnas periodísticas del Savater contestatario de antaño), fotográficos (Alberto Schommer), pop y contraculturales (portadas e imágenes de revistas como Star, Por favor, Butifarra! o Triunfo), la construcción del mito de la Transición, el borrado intencionado del pasado y la creación de todo un imaginario, un folclore y casi una teología alrededor de la firma de la Constitución Española, el nombramiento del Rey Juan Carlos I, la (muy relativa) amnistía de 1977, y otros acontecimientos álgidos de la llegada de la democracia a nuestro país, embellecidos, disfrazados e incluso descaradamente inventados.

Imposible olvidar momentos de la charla como el recorrido del coche destrozado por la bomba que acabó con Carrero Blanco, de museo en museo hasta su casi desaparición; el monumento y tumba al que fue trasladado desde el exilio el cuerpo sin vida del gran Castelao en 1986, comparado por Méndez con un congelador para conservar pescado; o la demostración de cómo se infantilizó al votante español utilizando una estética de dibujo animado para niños en las narrativas que acompañaron la divulgación de la Constitución o el ascenso de Felipe González y el PSOE al poder.

Y sin embargo, en cierto modo, al final todo es inútil. Como subrayó Méndez, parafraseando a Freud, el retorno de lo reprimido es inevitable y tanto más grande y monstruoso cuanto más se lo reprime. Ejemplo: la grieta en la calle Claudio Coello de Madrid producida por la bomba que mató a Carrero Blanco y que, pese a los esfuerzos por sellarla una y otra vez, reaparece todos los veranos, señalando las cicatrices dejadas en una Transición imperfecta y una democracia impostada por una historia sangrienta y sangrante nunca del todo borrada. Y a todo esto, Méndez nos mantuvo al tanto de los goles del partido entre Egipto y Argentina, notándose que estaba de parte, claro, de los inevitables perdedores.

Retomamos la literatura negra, pero también fantástica a la par que criminal, con la presentación con Pola Cantelli de la reedición de Lobo (Galaxia Gutenberg), del veterano escritor, traductor, crítico, director editorial y periodista cultural Adolfo García Ortega, quien visitaba por vez primera, que seguro no será la última, la Semana Negra. Publicada originalmente en el 2000, Lobo era una espinita clavada en corazón de su autor, pues por esos azares del destino que marcan a veces el mundo editorial en nuestro país, su primera edición había aparecido sin ser convenientemente corregida, con un sinnúmero de erratas ortotipográficas, que habían dejado a Ortega un mal sabor de boca. Aprovechando que su hija se ofreciera a releer el libro cotejándolo con el original, corrigiéndolo adecuadamente, y que su actual editor se ofrecía a reeditar alguna de sus anteriores obras, el escritor eligió esta por tratarse de un thriller oscuro y singular, que probablemente se adelantó a su tiempo en cuanto a su peculiar mezcla de géneros, pudiendo encontrar ahora un nuevo y más amplio público lector.

Y es que Lobo comienza como un gélido relato de procedimiento policial, investigando a una de las víctimas de un incendio en el metro de Madrid en 1980 que nadie ha podido identificar, al estilo casi de un episodio de CSI, para continuar en los años cincuenta como prácticamente una clásica novela detectivesca policial, llevando finalmente al lector (no spoiler, tranquilos) hacia un giro inesperado donde el amor y el horror se hermanan, con un toque casi gótico y sobrenatural, que explica bien el por qué de su título. Todo se aliaba para convertir Lobo en un libro perfecto para volver a la vida en plena Semana Negra de Gijón, aunque también haya que agradecerlo al dependiente de cierta zapatería madrileña. Pero esa, ya es otra historia, que solo quienes estuvieron con nosotros y el autor conocerán.

Seguimos después en territorio negro, pero que muy negro, con el retorno del estadounidense y vallecano de adopción David Knutson, que vino ahora para acompañar y presentar al ya también habitual de la Semana, Ignacio Marín, colaborador del periódico Vallecas Va, además de creador y director de Vallekas Negra, el festival hermano de la Semana en el barrio más popular, concienciado y combativo de la capital, quien nos trajo su nuevo trabajo literario: Hijos del caballo blanco (Ediciones Tinta Roja). Una inmersión, entre la narrativa negrocriminal, la crónica periodística y la historia social, que nos sitúa en el Madrid de 1983 asolado y desolado por la masiva introducción de la heroína, que sobre todo en los barrios obreros de la periferia, sembró de cadáveres de jóvenes y adolescentes las calles y portales, llevándose por delante a casi una generación, además de destruyendo al paso ateneos libertarios, asociaciones juveniles de izquierda y colectivos anarquistas.

¿Qué hubo de cierto en la introducción del “caballo” por parte de la propia policía y fuerzas del orden? ¿Por qué cesó de golpe la “epidemia” cuando terminó su “trabajo”? ¿O fue porque empezaron también a caer yonquis pijos de La Movida? Las sombras más oscuras de una Transición que tuvo sus víctimas y mártires no reconocidos, cruzan por esta novela que es también un homenaje a Vallecas y a sus vecinos, eternos supervivientes.

Cambiamos de rumbo, nunca mejor dicho, con la llegada al Espacio AQ del mítico Javier Tolentino, responsable de uno de los más populares y justamente reconocidos programas radiofónicos de cine que en la historia de nuestro país han sido, El Séptimo Vicio, además de periodista, crítico cinematográfico y director él mismo de atípicas y personales producciones entre las que destaca Un blues para Teherán (2020), que fuera nominada a los Goya. Vino acompañado por el siempre insustituible Ramón Lluis Bande, habitual de la Semana, el FICX y toda manifestación cultural y cinematográfica asturiana que se precie de serlo, para presentar su nuevo libro y primera incursión en la novela: Diario de un cobarde desde el fin del mundo (Sílex). Crónica de un viaje real e imaginario, definida por Bande como una novela coral y polifónica, basada en el diálogo y repleta no solo de referencias y citas cinéfilas, sino estructurada en cierto modo también de forma cinematográfica, sin perder por ello en absoluto su naturaleza esencialmente literaria. A través de un viaje tanto exterior como interior, que lleva al protagonista desde la Patagonia hasta su amado y torturado Irán, Tolentino se plantea cuestiones tanto políticas como humanas, nos introduce en los entresijos de la fe Bahá’í, se cuestiona la cobardía como inacción y pereza pero también como estrategia de supervivencia, hace un elogio de la derrota, rompe la “cuarta pared” de la novela interpelando a su protagonista literario, a la manera de la nivola unamuniana, y plantea, en definitiva, la necesidad de recurrir al humanismo frente a los totalitarismos que nos acechan. En cuanto a la pregunta final de Bande, sobre la tauromaquia y España, solo podemos colegir que, una vez más unamuniano, a Javier Tolentino también le duele y mucho esta España mía, esta España nuestra. ¿A quién no?

Terminamos la intensísima jornada de AQ, no celebrando como algunos hubieran querido la victoria de Egipto, sino con la presencia de Reyes Martínez, la popular autora madrileña de nacimiento y asturiana de adopción, presentada por Pilar Cuenca. Tras felicitar a la Semana Negra por su merecida Medalla de Asturias 2027, Pilar pasó a comentar cómo en muy poco tiempo y con “solo” dieciocho novelas, Reyes se ha convertido en la escritora favorita de Gijón, donde fuera la autora más vendida en la pasada Feria del Libro de la ciudad. Ahora, con Yo te libero, la novelista, que sigue fiel a su editorial Rubric, expertos en autoedición y servicios editoriales, nos presenta una nueva intriga criminal donde el retorcido asesino y uno de los investigadores encargados del caso resultarán tener más cosas en común de las que sospecha el lector. Una forma muy negra y criminal de poner punto final a la jornada.