La sabiduría de los muertos

Los sutras del maestro Rahna
Jesús Palacios

Jesús Palacios

2026-07-04

Mientras me aclimato al frescor de estas tierras norteñas tan distantes y distintas a mi lejano Oriente natal, y antes de comenzar a buscar en el santuario de la Semana Negra a aquellos iniciados y sabios, chamanes y chamanas, que puedan guiarme hacia la Iluminación, quiero dedicar unas palabras a quienes han accedido ya, quizá no demasiado gustosamente, al descanso final, más allá del satori, el nirvana y el ciclo de la reencarnación. O eso espero.

Pues está escrito (al menos ahora lo está) que solo quienes callan tienen la última palabra. Escuchemos la voz de los muertos —que sigue al final de este juego llamado vida—, ya que en ella encontraremos más sabiduría que en la de sus hijos y nietos descastados, que tan a menudo se olvidan de rendirles el respeto debido. Estos muertos —que están muy vivos— han de ser aquellos que, en sintonía con el negro corazón de esta Semana, nos dejaron algunas de las mejores obras de misterio, suspense, espionaje, crimen y castigo del pasado siglo y parte de este. Fuente inagotable también de Conocimiento, que ilumina los más oscuros rincones del ser humano.

Frederick Forsyth junto a su clásico Chacal (The Day of the Jackal, 1971)

El pasado nueve de junio hizo un año del fallecimiento de Frederick Forsyth, sin duda el más popular autor británico de thrillers de la segunda mitad del siglo XX. Siempre eficaz y convincente, menos sofisticado si se quiere que Le Carré, sus libros nunca se caen de las manos y varios se convirtieron en películas no menos cautivantes: Chacal, que ganara el premio Poe en 1972 a mejor novela, con su escalofriante reconstrucción de un ficticio atentado contra de Gaulle; Odessa, sobre una implacable organización nazi de posguerra; Los perros de la guerra, disección de un golpe de estado en África con mercenarios occidentales; o El cuarto protocolo, intriga sobre un intento para desencadenar la Tercera Guerra Mundial, fueron todas llevadas con éxito a la pantalla.

 

Len Deighton junto a Michael Caine durante el rodaje de Ipcress (1965)

Más recientemente, el quince de marzo de este año, moría también su colega y compatriota Len Deighton. Creador del innominado agente secreto bautizado por el cine como Harry Palmer, transformado por un pluscuamperfecto y joven Michael Caine en el anti-007 de los años sesenta gracias a las magistrales Ipcress, Funeral en Berlín y Un cerebro de un billón de dólares (de las secuelas modernas mejor olvidarnos), fue autor tan prolífico como elegante, con tramas retorcidas, realistas pero sofisticadas, llenas de humor negro, personajes carismáticos e ingeniosos diálogos chandlerianos, que nos dejó también otras sagas como la del agente Bernard Samson (nueve novelas, entre las que destaca su trilogía inicial: El juego de Berlín, El set de México y El partido de Londres) e incluso una lograda ucronía sobre un Londres en poder de los nazis: la mítica SS-GB, convertida en miniserie de la BBC. Un autor a recuperar urgentemente.

Martin Cruz Smith junto a dos de sus libros de Arkady Renko

Dejando las Islas Británicas, no podemos olvidar al estadounidense Martin Cruz Smith, que este once de julio hará un año pasó al Otro Lado, y quien tras su peculiar debut con la novela de terror sobrenatural, folk horror nativo americano y weird western contemporáneo Alas de noche, llevada al cine, se haría un hueco singular en el género negro moderno con su serie del policía ruso Arkady Renko, que debutó en la magistral Gorky Park, adaptada con esmero a la pantalla por el inglés Michael Apted, prosiguiendo sus aventuras en otras diez novelas, al calor (o mejor dicho, al frío) de las cuales asistimos a la caída del régimen soviético y el nacimiento de la inquietante nueva Rusia.

En las antípodas de tanta intriga internacional de altos vuelos, Joseph Waumbaugh, fallecido en febrero del 2025, tras abandonar su labor durante catorce años en la policía de Los Angeles, donde pasó de patrullero a sargento detective, inventó prácticamente él solo la moderna narrativa de procedimiento policial, con una serie de novelas que inspirarían clásicos cinematográficos como Los nuevos centuriones, La patrulla de los inmorales (basada en Los chicos del coro) o El campo de cebollas y seminales shows televisivos como El caballero de azul o Historia policial. Ganador de tres premios Edgar, caracterizado por su acerado realismo al describir la labor policíaca, con sus luces y sombras de violencia, corrupción y presión social, política y psicológica, sin él no hubieran existido nunca Canción triste de Hill Street, The Shield o The Wire.

Ken Bruen, el padrino del Irish Noir

Recordemos también siquiera brevemente a Ken Bruen, muerto en marzo de 2025. Uno de los más representativos autores de hard boiled a la irlandesa, con sus novelas del investigador Jack Taylor o de los agentes Tom Brant y James Roberts, la primera convertida en serie de televisión y la segunda inspiradora del potente thriller británico Blitz, con Jason Statham, entre otras.

Todos ellos son sabios que nos increpan desde el silencio. Los encontraréis en la Semana Negra, donde los muertos hablan para quienes quieran y sepan escuchar —y gastarse unos euros en novelas que no están de moda—. No os firmarán libros, pero os abrirán las puertas de un Conocimiento muy superior al de quienes siguen aún atados a su miserable cuerpo físico o ligados a su kamarupa astral a causa del deseo insatisfecho. Son auténticos Inmortales, pues seguirán siempre vivos en sus obras. Aunque es posible que ellos prefirieran seguir vivos en su casa, con un buen vaso de vino y un poco de jamón ibérico a mano. Pero como dijo el místico erudito Doctor Lao: yé lo que hay.