Un artículo de:
Luis Miguel Piñera
Publicado el:
2024-07-06

La Semana Negra, el color de Xixón

No tengo memoria del primer libro que leí. En realidad no me acuerdo ni los títulos exactos de los tres que estoy leyendo ahora mismo. No sé muy bien qué película fue la primera que vi en mi vida, ni de la mano de quién fui al cine aquel lejano día, ¿qué cine sería? No tengo ni idea de la fecha exacta en que me empezó a gustar Álvaro Cunqueiro o cuando escuché por primera vez a Silvio Rodríguez, ¿qué canción sería? Porque supongo que esas cosas tienen que materializarse en un día muy concreto y no el anterior ni el siguiente.

Desconozco cuándo ni a quién metí el primer gol de mi vida aunque, eso sí, es posible que el lugar fuese la gijonesa playa de San Lorenzo. Hablando de la playa, recuerdo que un paisano ilustre, amigo desde niño, escribió una vez que para él la primera vez que se bañó en el bendito Cantábrico ―en San Lorenzo, en un charco en la zona de La Escalerona― constituyó «su bautismo como gijonés» ¿Qué día sería el mío?

En ocasiones se me olvida que soy un poco amnésico. Sin embargo, el olvidadizo que esto escribe es Funes el memorioso para una cosa. Estoy orgulloso de saber de carrerilla el contenido exacto de todos los artículos publicados en A Quemarropa, el periódico de la Semana Negra. De todos los publicados hasta ahora ―en papel primero, digital luego―, hasta esta XXXVII edición de la SN. Y son muchos. Ocho «a quemarropas» hubo en la primera edición; luego pasó a siete por año y a partir de 1994 la Semana tuvo diez días. Mis cálculos (me puedo equivocar, a veces se me olvidan cosas) dicen que este primer A Quemarropa de la Semana Negra de 2024 es el número 344.

No tengo la colección completa de AQ (la tuve pero no me acuerdo ahora mismo cuándo la perdí), de hecho es sabido que nadie conserva una colección completa. Pero me sé de memoria el contenido de todos artículos que aparecieron durante toda la historia del decano de la prensa negra. Lo dicho, 344 AQs desde aquel número cero del día de San Juan de 1988 hasta hoy mismo, 5 de julio de 2024. Casi nada. Reconozco que durante todos estos años de Semana Negra y A Quemarropa cambié de muchas cosas, pero de prensa negra nunca cambié.

Creo que fue Jorge Luis Borges, el memorioso argentino, quien escribió que contar tal como es la realidad es muy laborioso y que los haraganes disfrutan más contando cosas imaginarias. No conoció Borges A Quemarropa ―ese periódico lleno de cosas imaginarias escritas por haraganes― porque murió justo dos años antes de la edición del número cero. Él sí que tendría la colección completa en su babélica biblioteca.

 

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Luis Miguel Piñera es cronista oficial de Gijón.